REUNIÓN DEL 11 DE FEBRERO DE 2006

 

Logotipo de Adecabi.

Me gusta recordar y recuerdo...,

Fue el sábado pasado cuando Cochi y Antonio, nos reunieron a un grupo de amigos para presentar la ONG que habían fundado con el fin de ayudar a Honduras. ONG dicho sea de paso, humilde a más no poder y de la que nunca había oído hablar, hasta entonces.

Todos los sentados en el salón de plenos del Ayuntamiento de Barrika, callamos a las once en punto para escuchar las inquietudes e ilusiones de la mujer que materializaba con su buen hacer, años de trabajo y desvelos.

                                                            Dulce, sosteniendo una talla en madera.

  Dulce, que así se llama la voluntariosa emprendedora, había viajado hacía diez y ocho años a “El Negrito” para gastar un par de meses de su vida ayudando en aquellas pobres tierras…, pero ya no pudo volver. Decidió que su trabajo tenía que ser entre los nativos hondureños, y con más voluntad que medios, fue capaz de ir levantando una Escuela Taller, un Dispensario, una traída de aguas y varias obras más, que ahora no me acuerdo, pero que nos explicó magistralmente, a través de la proyección de unas diapositivas instaladas en su ordenador portátil.

El silencio flotaba en el ambiente, invadiendo los rincones, como si de un templo se tratara, mientras lentamente iban pasando los documentos gráficos de aquellas remotas tierras y de aquellos remotos seres humanos, que desde su universo nos hablaban de su continuo construir y remontar, para caer asolados por unas insensibles lluvias torrenciales que arrasaban sus tierras sus cosechas y sus viviendas.

Realmente me hacía sentirme incomodo, el ver aquella gente que no tenía agua potable en casa. Que tenían que hervirla durante cuatro horas antes de poderla beber, y a veces la tomaban caliente por no esperar. Calles de tierra prensada, casas de adobes y tejados de cinc. Por supuesto el teléfono es un lujo, así como otra serie de comodidades, a las que estamos acostumbrados. Pobres cosechas, falta de medios productivos, poca formación en el mejor de los casos.

                                                        Conchi y Antonio

Y cuando Dulce, lanza su llamada de ayuda… cuando tiene que cerrar parte de la escuela porque el presupuesto “no da para más” Conchi, Antonio con Mari Asun, deciden crear una ONG llamada, ADECABI (Asociación para el Desarrollo de los pueblos Centroamericanos) de forma que un rayo de esperanza parta desde Euskadi hacia aquellas lejanas tierras. (Lo de terminar en “BI” es para recordar que es de Bilbao)

Así pues, tenemos a nuestros queridos amigos, colgados de su estrella, esperando que la cosa vaya para adelante y el próximo curso, tengan asegurada la enseñanza, los chicos y chicas que actualmente forman aquella remota comunidad.

Conchi, perdona por no ser capaz de expresar, lo que vosotros nos transmitisteis, durante la mañana del pasado sábado. Se me quedan muchas…, muchísimas cosas en el tintero y es de justicia que las saque a la luz. Lo haré.

Desde aquí os emplazo a todos, para el próximo articulo, con más datos de esta agradable experiencia que consiste en participar de las ilusiones de una ONG.

Dulce, Conchi, Antonio, Mari Asun, adelante y un abrazo.

Hasta pronto.